domingo, septiembre 11, 2005

La Internacional Situacionista. Auge y caída de la crítica a la sociedad espectacular (III)


La Internacional Situacionista y el “Segundo asalto proletario a la sociedad de clases”.

“Que se nos deje de admirar como si fuésemos superiores a nuestra época; y que la época se aterre admirándose por lo que es.”

Guy Debord y Gianfranco Sanguinetti[i]

El 28 de julio de 1957 en Cosio d’Arroscia, una pequeña ciudad italiana, tiene lugar la fusión de la Internacional Letrista y el IMIB, creándose la Internacional Situacionista[ii]. La mayor parte de los situacionistas eran franceses, por lo que su sede se establece en París, aunque desde un primer momento tuvo una vocación internacionalista. La I.S. fue sumando partidarios, creándose en seguida las secciones italiana, belga y alemana, a la que seguirá después la inglesa, si bien el número total de situacionista nunca llegó a superar el de unas pocas decenas. En el verano de 1958 se publica el primer número de Internationale Situationniste, órgano de expresión de la I.S. Las primeras iniciativas de los situacionistas tuvieron un carácter principalmente artístico, como las exposiciones de pintura “industrial” de G. P. Gallizio.

Desde un primer momento, Guy E. Debord impuso su fuerte personalidad en la I.S., convirtiéndose en un nuevo Breton que controló con mano de hierro la I.S. y le dio un carácter personalista y de vanguardia intelectual[iii]. En este sentido cabría hablar de las similitudes existentes entre el surrealismo y la Internacional Situacionista. César De Vicente señala tres características comunes a ambos movimientos: la creación de un nuevo campo intelectual sobre el que se desarrolla una teoría y una praxis; la existencia de una “figura central”, Breton/Debord; y el hecho de que el nombre del movimiento venga dado por sus propios integrantes, que son los que establecen un significado y un uso concreto del nombre[iv]. Más allá de esas posibles analogías, lo cierto es que tanto el surrealismo como la I.S. estuvieron muy ligados al desarrollo personal de sus principales impulsores Breton/Debord, ambos de gran capacidad intelectual, pero también dotados de una cierta intransigencia y un carácter mesiánico, lo que a menudo dificultó las propias actividades de los grupos que dirigieron.

Este carácter personalista que Debord impone en la I.S. provocó que desde sus comienzos surgiesen problemas con otros miembros y cualquier desviación o crítica a los postulados que Debord y sus más fieles seguidores imponían era saldada con la expulsión inmediata. Las principales disensiones en el seno de la I.S. tenían como base las diferencias entre los que primaban el contenido político (Debord) y los que daban mayor importancia a lo artístico (Constant)[v]. La sección alemana de la I.S., organizada en torno a la revista Spur, tenía un carácter más artístico y menos político que las secciones francesa y belga. Desde 1960 hubo varios choques entre las secciones que se concretaron en 1962 en la expulsión del grupo Spur que se constituyó en la autodenominada 2ª Internacional Situacionista, con Nash como figura destacada, y que se desarrollará al margen de los postulados de la I.S. que, a partir de entonces, tomará un cariz mucho más político. Esta escisión fue la más importante que se dio en la I.S., dividiéndola en dos partes más o menos iguales, aunque no sería la última y en los diez años de vida que le quedaban a la I.S. las expulsiones y dimisiones –voluntarias o forzosas- fueron continuas.

A pesar de realizar una intensa actividad artística y de publicar varios números de su revista Internationale Situationniste, la I.S. era escasamente conocida más allá de un reducido círculo de intelectuales y artistas. No será hasta 1966, al hacerse un grupo de estudiantes cercanos a las tesis situacionistas con el control de la sección de la Unión Nacional de Estudiantes de Francia (UNEF) de Estrasburgo, cuando los situacionistas se den a conocer a la sociedad francesa. El llamado “escándalo de Estrasburgo” se produjo al publicarse un texto de Mustapha Khayati, Sobre la miseria de la vida estudiantil considerada bajo sus aspectos económico, político, psicológico, sexual e intelectual[vi], con fondos del sindicato. El texto provocó una gran polémica y motivó la intervención judicial, lo que fue utilizado por la I.S. para darse a conocer y conseguir salir del ghetto político y artístico[vii]. El manifiesto, que fue revisado y aprobado por la cúpula de la I.S., estaba redactado en un lenguaje crudo y directo que buscaba la provocación -lo que indudablemente lograron- para publicitarse y atraer a los elementos más radicales del movimiento estudiantil.

El período que media entre la publicación del texto de Khayati y las revueltas de mayo del 68 será el de mayor relevancia pública de la I.S., si bien nunca llegó a superar su carácter de vanguardia, con una implantación limitada en el movimiento estudiantil y prácticamente nula entre los obreros. A pesar de la importancia que los situacionistas se dieron a sí mismos en las revueltas parisinas de mayo del 68[viii], su papel no fue tan relevante como les hubiera gustado que fuese, si bien algunas de sus ideas y consignas cuajaron en una parte del movimiento estudiantil y en la Sorbona se pudieron ver innumerables pintadas con lemas situacionistas. El denominado “segundo asalto proletario a la sociedad de clases” encontró, en opinión de Ken Knabb su “expresión teórica más avanzada en la Internacional Situacionista”[ix], pero no pasó de la teoría a la práctica, fracasando precisamente donde más innovadora había sido la Internacional Situacionista, en su “crítica unitaria de la sociedad”[x]. La base política de esa ”crítica unitaria” debían ser los consejos obreros, entendidos como un tipo de organización social que debía conjugar -en una crítica unitaria- lo individual y lo colectivo con el fin de superar el “conjunto de alienaciones” a que nos somete el capitalismo y realizar la “revolución de la vida cotidiana” propuesta por los situacionistas[xi]. No se trataba de una revolución económica, política o social, sino de una revolución integral que lograse la “autogestión generalizada”, la liberación en todos los aspectos de la vida.

Mayo de 1968 tuvo dos características destacables: su carácter global y la constatación del papel relevante que todavía mantenía el viejo proletariado[xii]. La globalización de la revuelta es uno de los aspectos más importantes de Mayo del 68, al anunciar una realidad que se ha ido imponiendo a lo largo de los últimos años del siglo XX y los primeros del XXI. Frente a un mundo cada día más uniformizado por el capitalismo transnacional, la oposición al sistema debe tener un carácter global, debe llevarse a cabo a escala mundial. Francia fue la vanguardia, pero la revuelta también estalló en Inglaterra, en Estados Unidos, en Alemania y hasta en la Europa del Este. Mayo del 68 también mostró a la “nueva izquierda” de los intelectuales y los estudiantes que no podían llegar a ningún sitio sin contar con el “viejo” proletariado. No fue hasta que las fábricas se pararon y los obreros salieron a la calle junto a los estudiantes cuando la revuelta se convirtió en un verdadero peligro para el Estado francés. A pesar de la decadencia del movimiento obrero y de la parálisis y conservadurismo de los partidos y sindicatos de izquierda era evidente que ninguna revolución podía llevarse a cabo sin contar con (lo que quedaba de) la clase obrera, otra cuestión es la de si esa clase obrera quería su liberación.

Es indudable que la revuelta parisina de mayo de 1968 fracasó estrepitosamente. Los obreros regresaron a las fábricas, los estudiantes a la comodidad de la casa paterna y la “mayoría silenciosa” le volvió a dar la mayoría en las elecciones al general De Gaulle. No hubo una represión tan brutal como la de la Comuna de 1871, no se produjo tampoco la diáspora de revolucionarios. Simplemente se volvió mansamente a la (no)vida de siempre. El capitalismo había ganado una nueva batalla y salía –una vez más- reforzado de la confrontación. El movimiento revolucionario quedó desarticulado y muchos de sus protagonistas se reciclaron y pasaron a formar parte de la “izquierda del sistema”.

La I.S. no supo afrontar su derrota y fue perdiendo miembros e ideas a un ritmo creciente a partir de entonces. En 1972 se disolvía con la publicación de un texto, co-firmado por Debord y Gianfranco Sanguinetti[xiii], en el que hacían balance de la obra de los situacionistas y declaraban abierta una nueva época en la que las ideas situacionistas se extenderían y darían lugar a una fuerte corriente revolucionaria que cambiaría el mundo. El mesianismo de Debord hacía de nuevo acto de presencia, pues era evidente que la situación a comienzos de los años setenta era todo menos revolucionaria. La Internacional Situacionista fracasó en sus expectativas de implantación a una escala amplia de sus teorías, pero la fuerza de su crítica al capitalismo espectacular –o posindustrial o como queramos llamarle- le reservó un lugar de honor en el inmenso panteón de las revoluciones fracasadas.



NOTAS:

[i] Guy Debord y Gianfranco Sanguinetti: “Tesis sobre la Internacional Situacionista y su tiempo”, apéndice a Internacional Situacionista. Textos completos en castellano de la revista Internationale Situationniste (1958-1969),vol.3. La práctica de la teoría, Literatura gris, Madrid, 2001, # 60, p. 682

[ii] El nombre remite a la práctica de la “construcción de situaciones”, entendiendo que una situación construida es un “momento de la vida construido concreta y deliberadamente para la organización colectiva de un ambiente unitario y de un juego de acontecimientos”, en: “Definiciones”, Internacional Situacionista. Textos completos en castellano de la revista Internationale Situationniste (1958-1969), vol.1. La realización del arte, p.14

[iii] Stewart Home: op. cit., pp. 77-8.

[iv] César De Vicente: “Introducción” a Discurso sobre la vida posible. Textos situacionistas sobre la vida cotidiana, Hiru, Hondarribia, 1999, pp. 8-9.

[v] Ibídem, p. 14.

[vi] El texto íntegro en castellano se puede encontrar en el Archivo Situacionista Hispano en internet: http://sindominio.net/ash/miseria.htm

[vii] “Nuestros fines y nuestros métodos en el escándalo de Estrasburgo”, Internacional Situacionista. Textos completos en castellano de la revista Internationale Situationniste (1958-1969),vol.3. La práctica de la teoría, 486-93.

[viii] René Viénet: Enragés y situacionistas en el movimiento de las ocupaciones, http://sindominio.net/ash/enrages.htm

[ix] Ken Knabb: “La sociedad del situacionismo”, Secretos a voces, Literatura gris, Madrid, 2001, p. 46

[x] Guy Debord: La sociedad del espectáculo, Maldeojo, s.f., #121, p.52 Utilizo la versión pirata de Maldeojo frente a la “legal” de Pre-Textos. Para una discusión sobre la traducción véase: “Traducción defectuosa de La sociedad del espectáculo”, http://sindominio.net/ash/esptrad.htm

[xi] Raoul Vaneigem: “Aviso a los civilizados con respecto a la autogestión generalizada”, Internacional Situacionista. Textos completos en castellano de la revista Internationale Situationniste (1958-1969),vol.3. La práctica de la teoría, pp. 600-6

[xii] Ken Knabb: op. cit., p. 52

[xiii] Guy Debord y Gianfranco Sanguinetti: “Tesis sobre la Internacional Situacionista y su tiempo”, apéndice a Internacional Situacionista. Textos completos en castellano de la revista Internationale Situationniste (1958-1969),vol.3. La práctica de la teoría, pp. 655-85.

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