martes, septiembre 13, 2005

La Internacional Situacionista. Auge y caída de la crítica a la sociedad espectacular (V)

El legado situacionista: entre la revolución y la asimilación.

“Anuncios publicitarios

que prometen felicidad

de algún producto de moda

que te hará cambiar.

Comprador entra en la tienda,

al acecho el vendedor.

Vendedor que vende producto,

comprador que se vaya a mamar.

¡Oh, sí, sí! ¡Os engañan, os engañan así!

¡Oh, sí, s!, ¡Os engañan, os engañan as!.”

Eskorbuto[i]

A pesar del fracaso del proyecto histórico de superación de la sociedad capitalista planteado por la Internacional Situacionista, su legado pervivió y hoy es más que evidente su influencia en numerosos movimientos sociales, políticos y artísticos. El análisis del capitalismo posindustrial llevado a cabo por los situacionistas se mostró extremadamente lúcido y acertado en muchos de sus puntos y, a pesar de no haber sabido concretar su “crítica teórica unificada” en una “práctica social unificada”, las ideas situacionistas han seguido animando el debate político antagonista hasta los comienzos de este siglo XXI, mostrando cómo muchas de sus ideas se adelantaron a su tiempo.

Uno de los movimientos en los que más fácilmente se puede rastrear la influencia situacionista es en el punk. Si bien está influencia a menudo ha podido ser magnificada[ii], es evidente que las teorías situacionistas, bien por vía directa o –más frecuentemente- indirecta, han influido en gran medida en el punk. En el desarrollo del punk en la Inglaterra de los años setenta tuvieron gran importancia dos personajes que conocían las ideas situacionistas y que contribuyeron a su introducción en el movimiento, si bien la mayoría de jóvenes punks no tenían la menor idea de quien era Guy Debord. Tanto Jaime Reid, diseñador de las portadas de Sex Pistols como Malcolm McLaren, su manager, habían entrado en contacto con los situacionistas y a través de ellos se introdujeron las teorías situacionistas en el punk[iii], lo que fue posteriormente ampliado por grupos que sí tuvieron un contacto más directo con las ideas situacionistas y con otros movimientos artísticos y políticos, como los anarcopunks Crass. Cuestiones como la superación del rol músico/espectador, el rechazo de la industria cultural por medio de la cultura del “Do It Yourself” (D.I.Y.) o la inmediatez –queremos la revolución y la queremos ahora- tienen evidentes puntos de conexión con las teorías situacionistas, así como con otros movimientos vanguardistas del siglo XX, desde Dadá al Neoísmo, pasando por fluxus o el mail art.

Esta influencia situacionista fue rápidamente desvirtuada por las ansias de dinero fácil y fama de grupos como Sex Pistols y oportunistas como McLaren. La denuncia del Espectáculo fue sustituida por la asimilación al mismo. Era más importante salir en la televisión provocando, de manera simplista, a las ancianas con una estética y una actitud violenta y nihilista que denunciar las contradicciones del sistema y buscar la raíz de los problemas y las faltas de expectativas sociales para construir una realidad diferente. A ello se unió la llegada del neoliberalismo de la mano de Reagan y Tatcher que desembocó en la década de los ochenta en un ambiente de desesperanza generalizado, era el No Future en estado puro. Aún así, se puede rastrear una herencia situacionista –más fiel a sus principios- en el punk y sus derivados hasta la actualidad.

Para concluir, es necesario decir que las ideas situacionistas tienen una vigencia y una actualidad innegables –por desgracia- en el momento actual de desarrollo del capitalismo, si bien, algunas de sus tesis se mostraron erróneas y algunos aspectos de la evolución del capitalismo no recibieron la atención necesaria por parte de los situacionistas. La violencia técnica a la que estamos sometidos es hoy el principal problema al que nos enfrentamos, ya que reduce las posibilidades de la crítica, al vendernos que vivimos en el mejor de los mundos posibles y que sólo tenderá a mejorar si nos dejamos llevar de la mano de la tecnificación y la artificialización, pero la realidad es que esto sólo conduce a la sinrazón, a una pseudovida que no es mas que un sucedáneo adulterado de lo que significa la vida humana[iv]. Es el fin de la historia. El Espectáculo se presenta como inevitable y cualquier oposición se rechaza como estéril, como una postura romántica pero inútil. Hoy somos más esclavos que nunca, puesto que la posibilidad de cambiar nuestro modo de vida y las condiciones sociales de la misma se presentan más lejanos que en ningún otro momento de la historia.

El gran error de la I.S. fue el de no haber sabido dar el paso definitivo hacia una práctica que supusiese una alternativa real al sistema capitalista, aprovechando las contradicciones del propio sistema. Esa tarea inacabada puede considerarse el fracaso de las teorías situacionistas, pero también puede ser el germen a partir del cual pueda surgir un nuevo fermento emancipatorio que supere la teoría situacionista allí donde ésta fracasó, es decir, realizándola. El triunfo de las tesis situacionistas pasará por su superación como medio de supresión del Espectáculo. Para eso existe la historia, para aprender de ella y por eso los apologistas del capital anuncian felices su fin. El fin de la historia será el fin de la posibilidad de emancipación de la humanidad. No lo permitamos. Recuperemos la historia y hagamos historia. ¡¡Recuperemos nuestras vidas!!



NOTAS:

[i] “Os engañan”, canción del disco Eskizofrenia de Eskorbuto.

[ii] Stewart Home: op. cit., p. 164.

[iii] “Jaime Reid, en su trabajo como diseñador, recuperó viejos carteles situacionistas dándoles una nueva y libre versión. Así, el póster Atelier populaire de mayo del 68 se convertía en el God Save The Queen, donde la sagrada imagen de la reina de Inglaterra agujereaba sus labios con un gran imperdible”, Servando Rocha: “Punk y vanguardia contracultural. Mail art, situacionismo, futurismo y fluxus. El sabotaje a la cultura seria”, La Felguera, 11, 2005.

[iv] Para un análisis en profundidad de lo que significa e implica la artificialización y para una crítica a la industrialización forzosa es conveniente consultar alguno de los números del boletín de información anti-industrial editado por Los Amigos de Ludd, especialmente interesantes para el tema aquí esbozado son los artículos: “Notas preliminares”, Los Amigos de Ludd, 1, 2001, pp. 1-5. y “¿Qué habéis hecho de vuestras vidas?”, Los Amigos de Ludd, 4, 2002, pp. 1-5.

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